Todas tus caras
Estaba Pensando y reflexionando sobre las múltiples máscaras y disfraces que adoptamos las personas, algunos más que otros, pero todos en alguna medida intentamos encajar con el entorno y me parece interesante hablar sobre el comportamiento humano y como interactuamos unos con otros.

Nadie puede llevar la máscara durante mucho tiempo
Trabajar con gente y para mucha gente me sirve en bandeja algo que disfruto mucho y a la vez me fastidia. Observar, tratar, dialogar, interactuar y soportar en algunos casos por qué no decirlo a tantas personalidades distintas, me ha ayudado a desarrollar un don.:» Cuando eres buen observador , todo el mundo es tu maestro «.
Partimos de la base de que todos y cada uno somos diferentes, nuestros intereses son distintos, nuestros planes, la forma de ver la vida, todo vale en este laboratorio llamado «mundo» , por eso es fácil fingir ser quien no eres y algunas personas lo bordan. Hay individuos adaptables e influenciables que bailan al son que toque, van al Sol que más calienta sin ninguna personalidad propia, sin originalidad forzando sus sonrisas, amoldándose a quien más interese ,actuando para contentar y conseguir proyectar la imagen que quieren que el otro vea y se olvidan de ser ellos , la pregunta es; tan horribles son en realidad que no pueden mostrarse tal como son ?
Disfrazándose
Me gusta la gente auténtica , la que se muestra tal como es , la que sabe decir » NO «, la gente sólida que se conoce y saben quienes son , la gente original libre e independiente que sigue su propia guía y verdad, la que sabe relacionarse sin perder su esencia y sin necesidad de disfraces, lo que hay es lo que hay . Cuando eres tú mismo y además te gusta serlo , cabe la posibilidad de que tengas pocos amigos, el entorno puede percibir en ti rarezas cuando te dedicas a lo tuyo y no sientes las necesidad de tener que agradar a nadie que no te nazca, ser cordial es una cosa y ser falso es otra. Las personas que fuerzan su risa , no sé si os habéis fijado pero se nota muchísimo el esfuerzo que ponen en ello, incluso el sonido de la risa se distorsiona y se transmite el control que tiene que ejercer para alargarla, una risa natural es incontrolable en ritmo, en tiempo y en potencia, es como una explosión espontanea, si no surge, para qué forzar ? . Para quedar bien, para que vea que soy guay , para que me aprueben, porque me interesa. El caso es que sin querer o queriendo nos disfrazamos de lo que toque dependiendo con quien interactuemos.
Depende con quien
Como cambia el comportamiento y la actitud cuando hablamos por ejemplo con el jefe/a. Ahí mantenemos la postura ,modulamos el tono de voz , seleccionamos más las palabras que vamos a decir e intentamos ofrecer la mejor imagen, es lógico que queramos tener una buena relación, pues siempre es mejor y más fácil . Algunas personas creen que hay que hacer la pelota al jefe/a, hacerse notar exageradamente delante de ellos con agasajos y cumplidos, reírse de sus chistes malos y por supuesto sí a todo. Ponen tanto empeño en agradarles que se olvidan de que tienen que trabajar , y el caso es que funciona, si se tiene al jefe/a contento e entretenido con el disfraz de «pelota «, no te preocupes que no verá si produces o no, sólo verá que siempre está ahí dispuesto a todo, creerá que eres un buen trabajador y no tendrás la lupa sobre ti, así es como pasan desapercibidas muchas personas en las empresas. Considero que este disfraz es bastante usual, seguro que se lo has visto puesto a alguien en algún lugar no muy lejano .
Otra manera de disfrazarse es cuando no decimos lo que queremos decir o edulcoramos las palabras para que suenen aceptables , está muy bien eso de mirar por el otro pero a veces no nos queda de otra que ser cuanto más claros mejor , he comprobado que te ahorras mucho esfuerzo cuando vas al grano, decir la verdad aunque la digas educadamente no gustará y, todos sabemos que nos puede salir caro este acto de valentía porque así lo considero. No somos 100% sinceros porque pensamos que dolerá, entonces decoramos y disfrazamos , mejor nos la tragamos y no decimos lo que en realidad queremos decir y una vez más te pones de color amarillo. Me hacen gracia mis propias palabras y me recuerda una frase que mi madre me solía decir cuando tenía que pasar por algún mal trago con alguien por alguna circunstancia; » Mas vale ponerse un vez colorado, que cientos de veces amarillo» es como decir , mas vale que desde un principio seas tú y afrontes la situación desde la verdad y la claridad aún a sabiendas de que tu piel adoptará el color de un tomate y en algunos casos puede suponer el fin de esa relación o interactuación, pero te aseguro que solo será una vez , al menos con ese sujeto marcas la línea que no ha sabido respetar pero, al hacerlo desde la verdad, sin disfrazarte ni azucarar, siendo tú tiene un impacto como si de un misil se tratara y a partir de ahí ya sabe que sus cambios de chaqueta contigo no le funcionarán, si por el contrario decides ponerte del color de un limón cada vez que te toque pasar o tragar con algo que no deseas o sea importante para ti que el otro entienda que es lo que quieres y no hables directo y con claridad , no te entenderá. Sí, ya sé que no es agradable pero es recomendable para tu salud.
Siempre tú
La libertad de ser tú no te proporcionará muchas amistades, pero las pocas que tengas serán reales y podrás mostrarte tal cual eres, te sentirás como en casa cuando estés con ellos o cerca de ellos comprendiendo que no tenemos que ser perfectos sino reales, que no tenemos que aparentar tenemos que ser, que si todos hiciéramos lo mismo los disfraces solo serían para carnavales.